Michael Jackson falleció debido a una dosis letal del potente anestésico propofol mezclada con otros medicamentos, según consta en unos documentos policiales que trascendieron hoy a la prensa citados por el diario Los Angeles Times.

El 25 de junio, día de la muerte de Jackson, Murray explicó que a la 01.30 de la madrugada hora local proporcionó valium al Rey del pop para ayudarle a dormir, pero que, como seguía desvelado, le inyectó media hora más tarde lorazepam.



Jackson continuaba despierto por lo que a las 03.00 de la madrugada optó por suministrarle midazolam, a la que siguieron sin éxito otras sustancias no especificadas hasta que finalmente el médico le inyectó 25 miligramos de propofol a las 10.30 de la mañana.

El doctor aseguró que Jackson había pedido reiteradamente que se le administrase ese anestésico.

El artista se quedó dormido y Murray se ausentó para hacer unas llamadas telefónicas, según declaró a la policía.

A su regreso a la habitación Jackson no respiraba y comenzó a practicarle la reanimación cardiopulmonar hasta que llegaron los servicios de emergencia y el cantante fue trasladado al hospital de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), donde fue dado por muerto alrededor de las 14.00 hora local.