Carmen Aristegui puso en su programa en MVS un audio de una supuesta grabación entre Ulises Ruiz y su jefe de Prensa Eviel Pérez, en ella se habla de la molestia por pasar en el programa de televisión de Marin, al candidato opositor Gabino Cué rompiendo así un supuesto acuerdo.

A continuación la respuesta tanto de Ciro Gomez Leyva director de Milenio Television, y de Carlos Marin director de Milenio Diario


Carlos Marin:
En su programa de radio, Carmen Aristegui difundió ayer la grabación de una plática entre Ulises Ruiz y el jefe de prensa de su candidato, Eviel Pérez, a la gubernatura de Oaxaca, Raúl Castellanos, a propósito de la charla que sostuve hace una semana con el gallo de la alianza de legítimos y espurios, Gabino Cué.

Castellanos informó que estaba viendo a Cué en El asalto… de MILENIO Televisión “madreándonos”, y aludió a un “acuerdo” o “convenio” con MILENIO (y Radio Fórmula), “porque ahí debíamos tener protección”.

Ruiz comentó: “Qué raro, ahí algo pasó”, y Castellanos incitó: “Hay que arreglar a Marín…”.

Del diálogo se desprende:

a) “Traicioné” lo supuestamente convenido, o

b) No hay tal compromiso de “protección”, puesto que se transmitió mi conversación con Gabino Cué.

Para alentar el misterio sembrado con Aristegui sobre la confiabilidad de mi estofa, esta noche se transmitirá la conversación que sostuve el domingo con el delfín de Ulises, Eviel Pérez Magaña.

Y la de Ciro Gomez Leyva:

Marín en el periodismo de Aristegui

En los años 60 y 70, guerra sucia significaba en América Latina exterminio de militantes de izquierda por parte de grupos paramilitares. En la política mexicana, por fortuna, guerra sucia quiere decir hoy otras cosas. Andrés Manuel López Obrador se quejaba de guerra sucia por un spot que lo presentaba como un peligro para México. Esencialmente, nuestra guerra sucia consiste en exhibir y denigrar al adversario para eliminarlo. Carlos Ahumada y los videos de Bejarano, Roberto Madrazo y las casas de Arturo Montiel, son dos ejemplos clásicos.

En el orden descendente de la escala están los materiales desesperados que no revelan nada, pero intentan ensuciar: recogen la mierda y la difunden para dejar una mancha. MILENIO y Carlos Marín fueron objeto ayer de una de esas ofensivas.

Carmen Aristegui puso al aire una grabación filtrada donde Raúl Castellanos, director de Comunicación del gobierno de Oaxaca y la campaña del candidato del PRI, Eviel Pérez Magaña, le reportaba al gobernador Ulises Ruiz que Marín estaba entrevistando a Gabino Cué en MILENIO Televisión. La “molestia” de Castellanos estribaba en que, por un presunto acuerdo (supongo que comercial), MILENIO no debería difundir nada de Gabino.

Raro, porque era la tercera entrevista de Gabino en nuestra televisora, que además ha presentado ocho crónicas de su campaña; por no contar las muchas del diario y la página de internet. Raro acuerdo, rara reclamación de Castellanos.

¿Cuestionó esto Aristegui? No. ¿Supuso que el audio podría estar adulterado? No. ¿Buscó un punto de vista que pusiera en entredicho esto que, a todas luces, es una insensatez? Por supuesto que no. Lo importante era manchar.

Gran periodismo.