El humor, de las cosas más importantes en la vida; muramos si esto no se entiende: Gilliam

El Festival Internacional de Cine Guanajuato concluyó su edición 22. Durante la clausura, la directora del certamen, Sara Hoch, agradeció el apoyo del gobierno del estado e hizo un llamado al federal para apoyar la cultura y el arte.


También agradeció la confianza del país invitado de honor, Filipinas, con el cual compartió el festejo por 100 años de su cine, con directores, actores y productores asiáticos.

Subrayó el esfuerzo del gobierno del estado para esta edición, ya que muchos festivales en el país no se llevaron a cabo. De seis mil registrados, sólo a 800 se les permitió aplicar para realizar su certamen.

Se dieron a conocer los ganadores de la selección oficial, constituida por películas nacionales e internacionales.

El Festival Internacional de Cine Guanajuato rindió homenaje al actor y director de cine Terry Gilliam, precedido por un video que a manera de mosaico repasó su trayectoria. Se proyectaron momentos de su carrera, como los inicios con Monty Python, pasando por películas como Doce Monos o Miedo y asco en Las Vegas, hasta su más reciente largometraje El hombre que mató a Don Quijote (2018), el cual presentó en el encuentro.

En la clase magistral se le preguntó sobre si alguna vez había probado LSD, a lo que Gilliam dijo que siempre ha creído que puede volar, e incluso alguna vez pensó que si lo tomaba podría hacerlo; sin embargo, me dio flojera, probablemente nací con los químicos necesarios y no necesito comprar drogas, me pudo ahorrar el dinero y mejor adquirir mi primera cámara de 16 mm.

Como parte del cierre de actividades del certamen, en las escalinatas de la Universidad de Guanajuato Terry Gilliam presentó El hombre que mató a Don Quijote. Antes, en la clase magistral, destacó su fascinación por este personaje, que se acentuó con los libros que ha leído sobre él. Al pensar en su muerte, agregó, lo que más le llamó la atención fue su heroísmo, su caballerosidad y romance. Está tan afectado por la literatura, que intenta vivir una vida como en la vida real.

Para Gilliam, se ha perdido el sentido del humor en aras de la corrección política. Creo que está cambiando en todos lados: la gente está temerosa de ser honesta y tiene miedo de reírse de las cosas. Yo digo que si no podemos distinguir entre humor y odio, estamos jodidos. El gran problema es que el humor es una de las cosas más importantes en la vida, y si la gente tiene miedo de reírse de esto o de aquello, tendríamos que irnos y empezar a morir lentamente enroscados en el Metro, finalizó entre risas.