Willem Dafoe se convertirá en Chico Del Toro a partir de marzo, cuando arranque el rodaje del drama “Nightmare Alley” que dirigirá el cineasta tapatío.

La cinta sobre un estafador y una psiquiatra unidos para obtener dinero, es el remake de una cinta hecha en 1947.


“Estoy muy emocionado con eso, comenzamos ya y estamos en preparación. Estoy emocionado, soy fan de Guillermo del Toro y ya no diré más, ya mucho se ha publicado”, dijo escuetamente en el FICM 2019.

El histrión en “Pelotón” y “El Hombre Araña”, nominado al Oscar por su reciente papel como el pinto Van Gogh, presentó ayer en el marco del Festival Internacional de Cine de Morelia el largometraje “El faro”, cinta de dirigida por Robert Eggers (“La bruja”) sobre dos hombre que trabajan en una misteriosa isla de Nueva Inglaterra.

“Tuve un acercamiento con él después de ‘La bruja’ porque había algo muy especial en ella. Los personajes (uno con Robert Pattinson, ‘Crepúsculo’) eran muy fuertes y diferentes, había cierta tensión en el set, fue una buena experiencia”, destaca.

Y tan contento está del resultado, que en un encuentro con la prensa evitó hablar de temas distintos a la historia, pues en promociones anteriores se ha sentido violado por usar sus palabras sobre otro tema.

La respuesta vino cuando se le preguntó su opinión sobre la nueva manera de ver cine en plataformas digitales.

“Es demasiado compleja la pregunta y la respuesta y no quiero ocasionar un desastre, no tengo nada que decir.  Lo que pasa es que vengo aquí porque me gusta el festival y quiero hablar de ‘El faro’ y si pregunta algo de otro tema uno por ser educado y respetuoso la contesta, pero luego toman una frase, escriben un artículo y luego el editor poner el encabezado hasta adelante y uno se siente como si lo hubieran violado”, explica.

CON EL 35 MM

Dafoe considera que el cine tradicional en 35 milímetro, a diferencia del actual digital, hace que el actor no sea flojo al trabajar.

A sus 64 años y con cerca de 150 largometrajes en su filmografía, dice preferir el formato de cine, prácticamente desaparecido, no solamente por su calidad.

“Me parece que la intención es más fuerte en una película (en ese material), pues no se puede grabar y grabar como se puede hacer con el video; eso hace cambiar la forma de pensar y cambia también las cosas, (el 35) te saca la flojera de la actuación”, señala.

Destaca que las películas siempre lo han encontrado a él y, ocasionalmente, él va a su encuentro.

“Cada película tiene una intención distinta y me gusta estar en diferentes situaciones, sino ha sido actor por mucho tiempo es fácil corromperse porque uno comienza a aprender a a complacerse a uno mismo, a la gente, al público y es naturaleza humana remitirse a esas cosas.

“Entonces hay que quitarse eso de encima, cambiar de trabajo, el punto de vista, es la naturaleza humana, debe uno cambiarse siempre a si mismo”, recalca.

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