Keiko, la orca que formó parte durante años de un espectáculo en un parque de diversiones de la Ciudad de México, y se convirtió después en una estrella cinematográfica y en una bandera para la lucha de los grupos ambientalistas, murió en Noruega, informó el sábado el personal encargado de su cuidado.

La orca, protagonista de la serie de películas “Free Willy” (Liberen a Willy), murió tras sufrir una neumonía repentina en la Bahía de Taknes, aproximadamente a las 17:00 hora local del viernes.


Dane Richards, quien cuidaba al ejemplar de 10,6 metros de longitud y 6 toneladas de peso, dijo que Keiko enfermó repentinamente. “Mostró algunos síntomas, como sueño y falta de apetito”, dijo Richards, la madrugada del sábado.

Añadió que los veterinarios habían supervisado la evolución en la salud de Keiko, de 27 años, pero la orca murió súbitamente.

“Verificamos su respiración y era un tanto irregular… No evolucionaba muy bien”, dijo Richards. “Murió en la tarde”.

En su ambiente natural, las orcas viven un promedio de 35 años.

Keiko fue capturada cerca de Islandia en 1979, y vendida a la industria de parques acuáticos de diversiones. Desde 1985, la orca o “ballena asesina” fue la principal atracción de un espectáculo acuático, que incluía también delfines y focas, en un parque de diversiones en el sur de la capital mexicana.

El ejemplar saltó a la fama internacional como protagonista de las tres películas de “Liberen a Willy”, las cuales narran la historia de un niño que lucha por liberar a una orca cautiva, hasta que logra que salte el muro de un parque acuático, junto al mar, para recuperar la libertad.

En 1993, fue emprendido un proyecto de 20 millones de dólares para que Keiko fuera la primera orca entrenada que se readaptaba a la vida salvaje y regresaba a su hábitat. El ejemplar había enfermado y tenía un estanque muy pequeño en el parque mexicano.

Keiko, cuyo nombre significa “afortunado” en japonés, recibió rehabilitación para volverse a adaptar a su hábitat, en el Acuario de la Costa de Oregón.

En 1998, se le trasladó a Islandia, donde los entrenadores le enseñaron a cazar peces vivos.

La orca fue liberada en el mar de Islandia, en julio del 2002. Sin embargo, nadó mil 400 kilómetros hasta la costa noruega, aparentemente en busca de la compañía de seres humanos.

Tras el fallido intento de readaptación, Keiko fue trasladada a la bahía de Taknes, donde se le alimentaba.