Los Ángeles. Ryan Murphy tiene una clara fascinación con la máquina de sueños hollywoodense del siglo XX, que era tan hábil para hacer estrellas y romper el corazón de quienes no encajaban en el molde. Entre las víctimas figuran Anna May Wong y Hattie McDaniel, actrices talentosas de color consignadas a hacer papeles estereotipados, y el ídolo romántico Rock Hudson, quien tuvo que quedarse en el clóset.

Las historias son parte de Hollywood, una serie de Murphy de siete episodios que se estrenará mañana en Netflix, aunque al productor de Historia de horror americana, 9-1-1 y Pose se negó a dejarlo así.


La serie modera tragedias de la vida real, incluida la explotación sexual de hombres y mujeres o un barniz nostálgico de sabiduría popular sobre Hollywood.

Carta de amor

El proyecto se convirtió una especie de carta de amor para Hollywood y en una celebración de lo mejor que este lugar podía ser. Creo que sus temas son muy modernos.

El asunto es personal para el escritor y productor, cuyas series han dado a creadores y personajes LGBT un lugar en la industria y han ampliado la representación de personas de color. El impacto que tiene Murphy contrasta con su experiencia, cuando era un joven gay de Indiana tratando de alcanzar sus sueños como guionista.

“Mi primer día en Hollywood fue en 1998, así que llegué justo al final del ‘no puedes ser gay y estar fuera del clóset. No puedes tener a una mujer negra en un papel romántico’. Recuerdo que temía decir ‘no puedo ser yo mismo porque nunca podré trabajar’”.

Esa nube opresora nunca abandonó a Hudson, interpretado por Jake Picking en Hollywood. Encerrado en versiones idealizadas de romance con Doris Day y otras estrellas, accedió a un matrimonio de pantalla para eludir rumores, que habrían acabado con su carrera.

Hasta el día que murió, vivió con temor a que lo delataran y vilipendiaran por ser gay. Pese a cierto éxito en su carrera, estaba destrozado por dentro, dijo Murphy.

Los prejuicios también afectaron mucho a la gente de color. McDaniel fue la primera negra en ganar un Óscar por su participación en Lo que el viento se llevó, de 1939, como Mammy, papel que tipificó los personajes serviles que interpretaba rutinariamente.

Lo que me atrajo fue la historia del potencial perdido. Nada me parece más triste que eso, dijo Murphy. Los personajes ficticios buscan un final más feliz: la esposa despreciada de un ejecutivo (Patti LuPone) o un guionista asiático-estadunidense (Darren Criss, también productor de la serie).