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Periódico La Jornada
Sábado 15 de agosto de 2020, p. 6

Los Ángeles. Cuando al veterano actor de Hollywood Gregg Daniel le ofrecieron una audición para una película, casi no se presenta: la pandemia ya golpeaba a Los Ángeles y nadie estaba filmando.

Casi dudé en ir a la audición, dijo Daniel. Soy afroamericano, tengo más de 50 años y desproporcionadamente la gente negra estaba muriendo por Covid-19… pero el guion era tan bueno, y soy un actor de corazón.

Daniel acabó de rodar el drama de boxeo 7th & Union, filmado en calles escalofriantemente solas.

Todo salió bien y de manera segura gracias a las constantes pruebas diagnóstico, a los “oficiales del Covid” en el set, a las estaciones de saneamiento y al distanciamiento social forzado entre tomas, explicó la productora ejecutiva, Jolene Rodríguez.

Con todo, 7th & Union es una de las pocas producciones hechas en Hollywood desde que el gobernador Gavin Newsom dio la luz verde en junio.

Los temores sobre la salud del equipo, la incertidumbre y una segunda ola de casos de coronavirus han hecho que pocos productores se atrevan a volver al set, algunos han optado por filmar en otro lugar o incluso en el extranjero.

California es el estado con más casos de la enfermedad: 580 mil contagios, con 10 mil muertes.

“En un momento dado, nos preguntamos: ‘¿Paramos por la seguridad de la gente?’”, recordó Rodríguez. Pero al final pudimos lograrlo.

Los permisos para filmar en Los Ángeles cayeron a un tercio de lo habitual, según la organización sin fines de lucro FilmLA, y la gran mayoría de ellos son para hacer anuncios y reality shows.

El principal obstáculo para los estudios de cine está en las discusiones entre los empleadores y los sindicatos para acordar un nuevo protocolo de seguridad para toda la industria.

Hemos estado trabajando en esto muchas, muchas semanas… hay muchos asuntos complicados, señaló Duncan Crabtree-Ireland, director de operaciones del sindicato de actores Sag-Aftra, que ha unido sus fuerzas con gremios de directores, técnicos y camioneros de Hollywood.

Entre los debates se encuentran las pruebas diarias para los actores que realizan el trabajo más peligroso desde la perspectiva del Covid, como escenas de sexo íntimo o de lucha.

Una vez que se completen las negociaciones –se espera un acuerdo para el próximo mes–, el siguiente dolor de cabeza serán las pólizas de seguro.

El coste de reiniciar una producción sólo para volver a cerrarla debido a un brote es tan alto que las aseguradoras están excluyendo reclamos relacionadas con el coronavirus de las nuevas pólizas.

Lo que estamos escuchando es que va a ser necesaria la participación del gobierno, sostuvo Crabtree-Ireland, y se pronunció por medidas similares a las impuestas en California para incentivar la cobertura por terremotos.

Hay discusiones en curso tanto a nivel federal como estatal sobre cómo podría suceder eso.

Por ahora, las producciones deben ser aprobadas por los sindicatos, que analizan cada caso por separado, basados en la frecuencia y el tipo de pruebas que se aplicarán, especialmente en los rodajes de bajo presupuesto.

Crabtree-Ireland destacó, por ejemplo, el surgimiento de pequeñas compañías que ofrecen los tests a producciones que no pueden costear hacerlas y tercerizan el servicio.

Entre tanto, los productores se han vuelto creativos en cuanto a las locaciones, ya que en zonas públicas concurridas no es factible filmar, consideró el presidente de FilmLA, Paul Audley.

Los guionistas son muy inteligentes, por lo que sabemos que algunos de los programas los están ambientando en zonas más aisladas, como las industriales, explicó.

También está quien ha decidido filmar sin ningún tipo de permiso.

La queja número uno que hemos recibido es por filmaciones ilegales, aseguró Audley.