Alrededor de las Pirámides del Sol y la Luna se siente un misticismo y una energía que recarga al grupo Scorpions, y para liberarla, en una próxima visita a México quieren dar un concierto en la zona arqueológica y hasta filmarlo en 3D.

“Nos iremos de los escenarios del mundo, pero de México, no; queremos hacer un concierto frente al Sol y la Luna, porque ambas (pirámides) irradian la misma magia que nosotros en el escenario.


“Pisar estas piedras históricas, dar cada paso es una experiencia sorprendente.

Cada uno de nosotros se fusiona en uno con las edificaciones, nuestra esencia se duplica, y todo eso, en un concierto, sería la mejor actuación de nuestra historia”, dijo, en exclusiva, Rudolf Schenker, guitarrista.

Su travesía junto a Klaus Meine, Matthias Jabs, Pawel Maciwoda y James Kottak comenzó ayer a las 15:00 horas, cuando pisaron Teotihuacán y se adentraron mientras bebían cerveza.

El más emocionado era Schenker, quien pagó 100 pesos por un silbato blanco con la cara de un guerrero azteca jaguar.

“El panorama es indescriptible, no puedo imaginar lo hermoso que fue esto cuando lo construyeron. Para mí, aún hay un cosmos escondido que queremos atrapar con un gran concierto de rock”, agregó, mientras recorría, asombrado, la Calzada de los Muertos.

“Qué diminuto me siento”, dijo Meine, cantante, quien subió los más de 260 escalones de la Pirámide del Sol hasta la cima, lo cual le tomó 15 minutos, al igual que a los demás. Ahí, Schenker se puso frente a la Pirámide de la Luna junto a su mánager, Paulo Baron, a quien le explicó cómo le gustaría organizar el evento.

“Es perfecto para un concierto, lo podemos lograr; si no se puede aquí, quisiéramos estar lo más cerca posible de ambas pirámides, que estén como fondo: la perfecta y mágica escenografía”, comentó.

Karla Barrios y Miguel López, fans de la banda, les pidieron una foto y, muy gustosos, los músicos accedieron; también convivieron con niños.

Los cinco músicos se sentaron en la cúspide y se dieron mensajes de aliento, meditaron y observaron el cielo.

“Para este show queremos incorporar una orquesta mexicana, porque nos encanta el sonido de las trompetas, las consideramos parte de la cultura del País”, afirmó Meine, y aseguró que Kottak, baterista, podría tocarlas para conectar aún más con el público.

Al bajar, Schenker gastó mil 600 pesos en un tapete con el calendario azteca, una máscara prehispánica y un collar artesanal; al vocalista, una fan le obsequió un jaguar de barro.

“También estamos analizando hacerle arreglos muy mexicanos a nuestras canciones, quizás hasta vistamos sombreros típicos, en conjunto con nuestros vestuarios de rockeros”, añadió Schenker.

Mientras dejaba la zona arqueológica, añadió que utilizarán la mejor tecnología para grabar este show, que esperan concretar tarde o temprano.

“Usaremos cámaras de video de alta definición y con capacidad de girar 180 grados para poder captar la magia que irradiaremos junto al Sol y la Luna”, explicó.

Pasadas las 18:00 horas, de camino al restaurante La Gruta, donde junto a su staff pidieron sopa azteca, chilaquiles, carnes a la parrilla, refrescos, whisky y cervezas claras, la banda comentó que Paulo Baron se hará cargo de los preparativos para el futuro concierto.

“Tenemos fe en él, (Baron) se encargará de investigar todo lo necesario para poder montar una buena producción en vivo. No sabemos si será el próximo año, en dos o tres, lo que le aseguramos a nuestros fans mexicanos es que Scorpions los hará vivir un momento mágico cuando concretemos el show”, dijo muy entusiasmado Schenker, el integrante más enamorado con este proyecto y la cultura mexicana, pues incluso espera que su alma ronde por estos lugares en el futuro.

“Me encanta que los mexicanos usan mucho la palabra tantito. La amo, la voy a presumir y a decir de ahora en adelante; siempre aprendo cosas buenas cuando vengo acá”.

Via: Reforma