Paralizado desde el 12 de marzo, Broadway sigue sin tener claridad sobre las condiciones necesarias para su reapertura, que se visualiza en septiembre, y teme una hecatombe imposible de detener sin ayuda pública.

Por las noches las luces de neón se mantienen encendidas, pero nadie hace fila a la entrada de los teatros en las afueras de Times Square en Nueva York.

Cada semana, 33 millones de dólares en taquilla quedan en nada ante la pausa impuesta por la crisis de coronavirus. Broadway amasó mil 800 millones de dólares la temporada pasada y atrajo a un récord de 15 millones de espectadores.

Los profesionales que dan vida a esta industria cobraron sus honorarios dos semanas después de decretado el cierre, pero ahora sus ingresos se limitan a los subsidios de desempleo que muchos no han recibido por el caos administrativo.

Por desgracia, es casi imposible para un músico de escenario ganar dinero en este momento, señaló Clayton Craddock, baterista de la orquesta del musical Ain’t Too Proud.

La tarifa básica, según varias fuentes, es de unos 2 mil dólares a la semana, pero muchos músicos recibían pagos más altos.

Según el presidente del sindicato de músicos Local 802, Adam Krauthamer, han muerto varios de sus miembros por Covid-19.

De los 16 espectáculos en preparación en el momento de la interrupción, sólo dos se han cancelado oficialmente.

Es probable que algunos no vuelvan, pero aún no tenemos esa información, sostuvo Charlotte St. Martin, presidenta de la Liga de Broadway, asociación representantiva de esta industria.

El pronóstico es aún más sombrío frente a la certeza de que la reactivación está descartada antes de julio al menos.

El pesimismo se agudiza al comparar la posición de esta industria con otras como la del deporte profesional, que aspira a reactivarse con estadios a puertas cerradas o con público restringido, una opción imposible de implementar en el teatro.

El modelo financiero para Broadway está estructurado de tal forma que el distanciamiento social simplemente no funcionará, advirtió St. Martin. Incluso con las salas ocupadas al 50 por ciento un espectáculo no podría pagar sus costos.

El costo de operaciones promedio de una obra es de unos 300 mil dólares por semana, y el de los musicales de unos 590 mil dólares.

Las obras de teatro y los musicales entran en la categoría de reuniones masivas que probablemente sean las últimas en ser permitidas, admitió la presidenta de la Liga de Broadway.

El estado de ánimo general entre mis colegas, en cuanto a ganarse la vida haciendo música, nunca ha sido tan sombrío, señaló Maxim Moston, violinista y miembro de la orquesta de Moulin Rouge.

Todos perdimos un poco la esperanza y muchos consideran otras carreras , aseguró.

Volver a empezar

Veo este periodo como una oportunidad para volver a empezar, consideró un miembro de la orquesta de otro musical, desde el anonimato, que no descarta una reconversión: si Broadway regresa en setiembre y puedo volver a vivir de él, está bien, pero estoy preparado para la eventualidad de que sea más complicado, aseguró.

Clayton Craddock se define a sí mismo como “optimista”. “Creo que la gente querrá ver música en el escenario (…) Tiene sed de interacciones, de contacto directo”.

Para resistir hasta la reapertura, Broadway se moviliza para sumar ayuda de fondos públicos.

Si no hay dinero para quienes trabajan en las orquestas de Broadway, no lo lograremos, advirtió Krathaumer.

Económicamente, la ciudad necesita que Broadway cobre vida, que el turismo, los hoteles y los restaurantes sean más saludables, sostvo Charlotte St. Martin, citando un estudio que estima el impacto económico de la industria en 14 mil 700 millones de dólares al año en la ciudad de Nueva York.

Cuando Broadway esté en condiciones de reabrir sus teatros, surgirá una interrogante paralela: ¿estará el público dispuesto a regresar a una ciudad tan afectada por la pandemia?

La música siempre será necesaria, expresó Moston. Pero puedo imaginarme gente que se niegue a salir en grupo o a visitar Nueva York por mucho tiempo.

Cuando los teatros de Broadway finalmente reabran, al menos una fanática de los musicales acudirá. Pero lucirá un poquito diferente.

Usaría máscara y guantes, destacó la actriz Emily Hampshire, estrella de Schitt’s Creek y gran admiradora de Hamilton. No creo que podamos olvidar lo sucedido por mucho tiempo.

Productores y grupos laborales discuten varias opciones, pero algo que el sindicato Actors’ Equity Association destaca es que la comunidad de Broadway tiene una sola oportunidad para hacerlo bien.

Tenemos que ser realmente cuidadosos sobre cómo empezaremos a regresar, sostuvo Mary McColl, directora ejecutiva de esa asociación, que representa a más de 51 mil actores y directores de escena.

Si pisamos mal y hacemos algo demasiado pronto cuando no hemos descifrado todas las ramificaciones, y sale mal y la gente se enferma debido a eso, eso va a poner a toda la industria en una situación complicada por mucho tiempo.

El sentido común es que muchos espectáculos pueden cubrir los gastos aun con 50 por ciento de sus ingresos potenciales –siempre y cuando vendan los boletos sin descuento.

Pero conocedores dicen que habrá que ofrecer grandes descuentos si se quiere atraer al público precavido, y eso significa que los teatros necesitarán estar llenos. En ese escenario, algunos productores de percibirían menos dinero que antes.

Algunos creadores ya están adaptando e innovando. El dramaturgo Richard Nelson escribió una obra de seis actores diseñada para transmitirse en vivo vía streaming. Otros han llevado sus piezas a podcasts o conciertos benéficos y han ofrecido ciclos de canciones en Internet.

Afp