La última jornada de conciertos del Festival Internacional de Benicassim (FIB) demostró anoche que, ante más de 30.000 personas, la calidad y la presencia del australiano Nick Cave ganan por goleada a la idea del rock que tiene actualmente Oasis para seguir en este negocio, aunque logran ser compatibles y ambos arrancaron ovaciones de sus seguidores.

“Grandioso” o “histórico” fueron algunos de los comentarios de los “fibers” tras asistir a uno de los conciertos que quedarán para la historia del FIB, el de Nick Cave and The bad seeds en el Escenario Verde.



Anna, una joven de Barcelona, aseguraba que “a los que no lo teníamos muy conocido nos ha dejado en auténtico éxtasis, así que no quiero imaginar lo que habrá sido para sus seguidores”. La ovación de cinco minutos tras el último tema del concierto obligó a los australianos a salir de nuevo al escenario y ofrecer un “bis”.

El creador de algunos de los discos más importantes de la “escena alternativa” anglosajona de los últimos veinte años ofreció más de una hora de rock and roll, soul, gospel, funk, blues y punk, con un sexteto instrumental que apoyaba el clasicismo de temas como “Red Right Hand”, “Deanna”, “There she goes my beautiful world”, “The Mercy Seat”, “Nature Boy”, “The Weeping Song” o “Stagger Lee”, esta última, del disco “Murder Ballads”, como cierre de un recital largamente esperado en la historia del FIB.

Tras él, Oasis presentaba “Don”t believe the truth” para intentar demostrar que su caída libre tras sus tres primeros discos en la cúspide mundial del pop-rock era algo pasajero, aunque muchos siguen dudando de su capacidad para reaccionar ante tamaño descalabro.

Los hermanos Liam y Noel Gallagher visitaban de nuevo el FIB, cinco años más tarde, ante un público mayoritariamente británico que respondió, especialmente, ante los temas más famosos de su carrera, como “Wonderwall”, “Champagne supernova”, “Rock and roll star” (dedicada al ex ministro británico de Asuntos Exteriores Robin Cook, fallecido este fin de semana) y “Don”t look back in anger”.

También tocaron algunas del nuevo disco, como “Layla”, “Turn up the Sun” y “Mucky fingers”, que evidenciaron sus influencias (Rolling Stones, Beatles o Velvet Underground) y remarcaron su nuevo sonido, más áspero y ruidoso. Fue una hora y media de una banda que, todavía, disfruta con sus raíces británicas y lo aplica a su música.

En el escenario principal, después, triunfó la oferta lúdico-atronadora de la sensación electrónica de la temporada, LCD Soundsystem. Su líder, el neoyorquino James Murphy, hizo bailar en éxtasis a 30.000 personas con temas como “Beat connection”, “Daft Punk is playing in my house”, “Losing my edge” y, sobre todo, “Yeah”.

Y si The Cure fue el grupo triunfador del FIB 2005 y Nick Cave su hombre, Róisín Murphy cumplió las expectativas y logró el trono de “diva” del festival de este año. Aparcado Moloko, que lideró durante años de electrónica festiva, Murphy se ha dejado aconsejar por Mathew Herbert para crear un nuevo caleidoscopio musical.

En su concierto, basado exclusivamente en su disco de debut en solitario, la artista supo adaptar su nuevo estilo -cabaretero, jazzístico, electrónico- al ritmo bailable que le pedía la audiencia. “Leaving the city”, “Ruby blue” o “If we”re in love” se metieron al público en el bolsillo y, con sus bailes y pose característicos, logró el éxito esperado.

En la última jornada del FIB también triunfaron The Wedding Present (con repaso a su dilatada carrera pop y fuerza guitarrera en sus temas más recientes), Maximo Park (se defendieron con calidad como una de las revelaciones del año), Mathew Herbert y Andrew Weatherall (ritmos electrónicos imparables), Migala (que posiblemente ofreció el último concierto de su carrera, con reminiscencias cinematográficas y sonido “visceral”, como lo definieron los madrileños) y Sr.Chinarro (más pop que nunca).

Esta noche, la tradicional fiesta en la playa del Torreón dará la despedida oficial a los cientos de “fibers” que aún permanezcan en Benicassim, con una oferta electrónica compuesta por Slippy DJ, Erlend Oye (la mitad de los acústicos Kings of Convenience, convertido en pinchadiscos), Alex Under y Layo & Bushwacka! Se cerrará, así, el último FIB en agosto. Previsiblemente, en 2006 tendrá lugar el tercer fin de semana de julio para deslocalizar el turismo castellonense y conseguir mejoras en las infraestructuras y una mayor coordinación entre todas las instituciones implicadas.

Al “fiber”, lo que finalmente le importará, es qué música podrá escuchar, qué grupos descubrirá y cuántos sueños cumplirá junto al Mediterráneo.